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CORTE CÓMPLICE | Radar Político

Por Guillermo Descalzi

Escritor | Periodista | Antropólogo

Programa en Vivo Sábado 06 de julio 10:00 a.m. por KTNQ 1020 AM Los Angeles y YouTube: Debate Cómplice | Radar Político (youtube.com)

Tenemos tres temas, La Agonía de Biden, La Corte Cómplice y Candidatos Impuestos.
1- La Agonia de Biden: Falta ver cuando muere su candidatura: En la elección o antes de ella, pero todo apunta a que no tendrá un periodo más.
2- La Corte Suprema como cómplice de Trump: Su decisión dándole la inmunidad que pidió rompió la expectativa de su imparcialidad y alienta un gobierno imperial.
3-Candidatos Impuestos: Tenemos dos candidatos fallidos por donde se le vea, que están donde están por su gran terquedad en un caso y su enorme Ego en el otro.

BIDEN AGONISTES
Sí, estamos ante las agonías de Biden, su candidatura o bien muere ahora o su presidencia muere en la elección. Se revela como un candidato con lo que en medicina se llama ‘gran mal’, y de ese gran mal no se va a salir. Se agudizará con el paso de los años. De quedarse en la contienda hasta la elección traerá abajo a varios o muchos demócratas en la cámara de representantes y el senado, y garantizará en la práctica una mayoría republicana en ambas cámaras.
Decir que tuvo un resfrío y sufrió de “Jet Lag”, agotamiento por cambios de hora en sus dos recientes viajes a Europa, sencillamente no corta la ansiedad demócrata. Tuvo doce días tras su último viaje y a nadie le dura tanto el Jet Lag, y eso del resfrío… suena a cuento.
Al partido le conviene que se retire de la contienda cuanto antes mejor para darle tiempo de asentar su candidatura a quien sea sustituto o sustituta.
Si su candidatura dura llega hasta la elección, ya sabemos el resultado. Las encuestas muestran más y más distancia entre los contendores.
Hay, sin embargo, una mal entendida lealtad entre los demócratas del congreso y en la dirigencia del partido. Esto hace que se retrase la hora de la verdad en el círculo íntimo de Biden.

CORTE COMPLICE
Lo que me parece más relevante en la reciente decisión de la Corte Suprema es la complicidad que muestra con la candidatura y designios de Trump. La decision del tribunal revela que tomará decisiones basándose en su propia visión del orden legal y constitucional, sin importarle los precedentes y lo ya juzgado.
Ha determinado que Donald Trump y cualquier otro presidente o ex-presidente es y será inmune en el ejercicio de sus funciones, incluyendo en esto el “perímetro exterior” de su presidencia… Estas dos palabras, el “perímetro exterior” de sus funciones, presentan todo un  problema . ¿Cuál es y qué quiere decir eso de perímetro exterior?
Por ejemplo, lo que hizo Trump para silenciar a Stormy Daniels podría caer en el perímetro exterior de su presidencia y hacerlo por lo tanto inmune a lo que hizo.  
Sus 34 veredictos de culpable ocultar el pago a la actriz porno… ¿podrían acaso considerarse dentro del “perímetro exterior”de su presidencia?
Luego están lo que son acciones hipotéticas en el ejercicio de sus funciones, como el ordenar el asesinato de un rival. ¿Sería esta una acción en el ejercicio de sus funciones?
El presidente podrá ser enjuiciado luego de su mandato por conducta privada o actos oficiales en condiciones muy privadas y estrechas, pero… ¿Cuáles son esas condiciones “privadas o estrechas”?
La decisión de la Corte Suprema es producto de su propia reinterpretación de la Constitución, interfiere en ella tal y como su esencia se ha considerado hasta el dia de hoy.
Este tribunal supremo se ha colocado por encima de la constitución. También ha aumentado su propio poder, añadiendo una nueva visión de su propia función, y una distinta y muy propia interpretación de la constitución.
Si Trump es electo, será el primer presidente post constitucional tal y como se ha considerado la constitución hasta el día de hoy.
Podemos anticipar -si Trump es electo- una presidencia imperial. Trump tiene que estar contento con esto.
La decisión de la corte significa que las acusaciones en su contra en los dos juicios federales que se le siguen deben ahora modificarse para estar de acuerdo con el nuevo poder de la presidencia según el Fiat Supremo.
Trump podrá ahora hacer lo que desea -si es electo- en materia de inmigración, incluso  utilizando a las fuerzas armadas dentro del país.
La decisión también aumenta el poder de La Corte y disminuye su necesidad de explicar o sustentar sus acciones y decisiones, deja de lado el texto, la estructura y la historia de la Constitución tal y como ha sido hasta hoy, a favor de la necesidad de “salvaguardar su independencia y funcionamiento, y el poder del ejecutivo”, y permite al presidente hacer lo que quiera  sin mucha  preocupación. La Corte Suprema se ha convertido en cómplice de Trump en su búsca de un poder sin límites.
Es cada vez más claro que la Corte Suprema se ve a sí misma como algo más que mera participante en nuestro sistema democrático. Se ve así misma como garante de la separación de poderes.  Se ve como dueña y administradora del orden constitucional.
La decisión protege a Donald Trump inmediatamente, eximiéndolo por acciones antes y durante el 6 de enero del 2021, un gran engrandecimiento, valga la redundancia, de los poderes presidenciales.
Su juicio por interferencia electoral parece cada vez menos probable que se lleve a cabo.
La opinión supone una pérdida aún más duradera para la democracia: descartando el principio largamente establecido de la validez de los precedentes que ahora  estarán sujetos a su interpretación, y por supuesto, ni que decir que le da al presidente una inmunidad ‘absoluta o presumible’… ¿Qué quiere decir eso de “presumible”? Pues… no lo han dicho.
Las hipótesis más extremas sobre los poderes y la inmunidad de la presidencia ya no son hipótesis, ahora son una realidad.
La jueza Sonia Sotomayor escribe en su opinión disidente que esta nueva inmunidad es “un arma cargada para cualquier presidente que desee anteponer sus intereses y su propia supervivencia sobre los intereses de la nación”.
La única manera de cumplir muchas de las promesas de Trump, promesas como la de represalias contra sus enemigos,  era con los nuevos poderes que le da la constitución según la nueva interpretación suprema. Tal parece que Trump tiene el apoyo de una corte cómplice con él.
Otro ejemplo de lo sumamente extraño de esta decisión:  Cuando Trump fué acusado  en el congreso (impeachment”) de incitar  a una insurrección, Mitch McConnell explicó su voto de no culpable diciendo que para eso está  “el sistema de justicia penal”.  Pues ya no, ya no más, ya casi no está para nada respecto a la presidencia, salvo para salvaguardar sus derechos y poderes.
El tribunal ha reformado radicalmente la responsabilidad de los presidentes y ex presidentes ante el sistema judicial.
Un tribunal dispuesto a declarar al presidente fuera del alcance de la ley, independientemente de sus acciones, puede utilizar ese mismo poder para vestirse a si mismo con la misma inmunidad (valgan las repetidas redundancias) a cualquier reclamo público a las cortes. Para eso, después de todo, es el “Arbitro Supremo” de nuestros procesos.
El tribunal utiliza un razonamiento expresado por el juez Samuel Alito en un caso que involucra al Wall Stret Journal.  Dijo Alito que… “Ninguna disposición de la Constitución le otorga al Congreso autoridad para regular la Corte Suprema”.
Esa es, o así es  en pocas palabras, la opinión del lunes 1ero de julio.
Ahora, está claro que la corte presidida por el juez  Roberts cree que la separación de poderes la coloca, y  a la presidencia también, fuera del alcance de las leyes que regulan la actividad del resto de nosotros.
La combinación de esta inmunidad del presidente y de la Corte Suprema significa que a Casa Blanca de Trump podría convertirse en el escenario de una empresa criminal que haría que la acción de Richard Nixon en Watergate parezca un juego de niños.
Resulta claro que este tribunal se ve a sí mismo y a la presidencia como algo más que participantes en nuestro sistema democrático como ha sido hasta hoy. Los jueces serán sus jefes hasta cuando las papas quemen, una Corte Suprema que interpreta la constitución en un lenguaje oscuro y difícil de entender. Se ha vuelto una corte activista.

CANDIDATOS IMPUESTOS
Las encuestas revelan que en esta Tragedia Griega la mayoría del electorado hubiese deseado otros candidatos, pero ellos (Trump y Biden) se auto-impusieron sobre sus partidos con la ferviente complicidad, en el caso de Trump, de esa minoría que es la extrema derecha republicana, y en el de Biden por la decisión en su partido de dejarle la cancha libre, sin competencia.
El dominio de la extrema derecha en el partido republicano es similar a la del partido comunista en la extrema izquierda: Son dos minorías que se auto-adjudican la “dirección de las masas” porque las masas  necesitan su dirección. MAGA es la avanzada de su revolución derechista, la segunda Revolución Americana liderada por el ‘Boss’ Trump, algo como el ‘Camarada’ Mao en su revolución China. Así, como el de Mao, así es el personalismo de Trump. A eso nos acercamos,  más aún si Biden sigue con su terquedad de quedarse donde está.
Hay que preguntarle a Biden: ¿Va a permitir la anunciada revolución de la ultra derecha? A eso nos acercamos si Biden se queda en la contienda.