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El Enemigo en Casa | Dos cosas ciertas | Economía, Fuerza y Xenofobia

Por Guillermo Descalzi | Escritor, Periodista y Antropólogo

Programa en vivo sábado 19 de octubre por KTNQ 1020 AM Los Angeles y @ramoseconomia: Radar Político | Lucía Navarro, Guillermo Descalzi y Manuel Ramos

El Enemigo en Casa

Donald Trump dijo este miércoles que el 6 de enero fue un “Día de Amor”. Lo menciono de entrada por lo ridículo de su aseveración. Es capaz de decir cualquier cosa y cambiar según la ocasión. Ahora, al enemigo en casa: Trump asegura que tenemos al enemigo metido en casa y lo detendrá de una manera u otra con las fuerzas armadas de ser necesario…y que lo hará así gane o pierda. ¿Quién es ese enemigo? Es, damas y caballeros, todo aquel que no vote por él, los demócratas más en concreto, y todo aquel que se oponga a sus planes.

El expresidente no se detiene allí. Anuncia, a quienes llama “sus enemigos”, que utilizará el poder de la presidencia para aplastarlos. Es el mismo que acusa a Biden de hacer precisamente eso, de utilizar la presidencia y el Departamento de Justicia como armas contra él. En Fox acusó a todos los demócratas, de ser ese “pernicioso enemigo interno” al que se refiere, un enemigo que causará tal caos el día de la elección que quizá sea necesario que intervenga la Guardia Nacional para controlar la situación. El lunes pasado, cerró sus comentarios ante una multitud con el siguiente mensaje sobre sus enemigos.

“Son tan malos, francamente malvados”, dijo “que han convertido la elección en un arma”, y que “están haciendo cosas que nadie pensó posibles”. ¿Qué se puede deducir de esto? Pues nada más y nada menos que está preparando el terreno para impugnar la validez de esta elección en caso de perder. Lo ha dicho él mismo, un Trump preparado para todo el día de la elección. Lo dice Steve Bannon, un fascista prometiendo finalizar la ruptura latente en el electorado americano. Llama a un alzamiento de la ultraderecha así gane o pierda. Será, si pierde, para combatir el fraude con el que Trump prevé la única posibilidad de ser derrotado. La ruptura, si gana, será para derribar las estructuras actuales del gobierno americano, es decir: Guerra sí y guerra si no, pero guerra, en fin. Eso es lo que anticipan.                                                                

Trump ha puesto sus cartas sobre la mesa por una sencilla razón: Para que nadie diga que se está rebelando, como si una rebelión pública y preparada fuese como la fiesta del amor que dice que fue el 6 de enero del 2021, y dice que lo que hará es defender el derecho del pueblo ante el segundo robo previsto de su elección.

Dos cosas ciertas

Dos cosas son ciertas a dos semanas y días de la elección del 5 de noviembre. La primera, es que la carrera presidencial ESTÁ TAN PAREJA QUE puede acabar con cualquiera de los dos, Harris o Trump, como ganador. No hay nada imposible en esta elección, incluso que tenga que pasar por la Corte Suprema, donde Trump tiene la mayoría de los jueces a su favor; o que la elección tenga que pasar por la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen la mayoría en la actualidad. Cualquier asomo de irregularidad va a ser expuesto como fraude generalizado en caso de que Trump pierda.

La segunda cosa cierta en este panorama es que el margen de la victoria está en manos de dos grupos:

1) Las mujeres blancas, que se inclinan más hacia la izquierda. Las encuestas indican que Trump ha perdido seis puntos entre ellas, 14 puntos debajo de su apoyo femenino en las pasadas elecciones, un número muy significativo en un grupo tan enorme. ¿El factor principal? Es el aborto, y Trump no sabe cómo desligarse de esto.  Lo último es que se le ha dado por presentarse como “Padre de la Fertilización in vitro”. ¿Qué querrá decir esto… ¿Qué él la creó?2)  Contrarias a una explicación común, las encuestas no encuentran diferencias entre el hombre negro y la juventud hispana nacida aquí con respecto a los blancos en lo que se refiere a Harris. Parece haber desconfianza a ella entre los varones negros porque no ven qué, en concreto, haya hecho por ellos la administración de Biden y Harris. Esa diferencia se encuentra entre los hispanos menores de 30, entre quienes también parece haber más apoyo a Trump de lo que tuvo en el pasado.

La conclusión: Si bien los varones negros e hispanos siguen prefiriendo a Harris, sus números ahora son mucho menores del que le dieron a Biden en la elección del 2020.

Economía, Fuerza y Xenofobia

El Stock Market alcanzó su mayor nivel jamás en la historia, acabando con más de 43 mil puntos al cierre, y la historia se repitió el miércoles. A esto se suma que tenemos la mejor tasa de empleo en la historia, dos cosas que llevan a preguntarse por qué es que la mitad del electorado piensa que las cosas fueron mejores bajo Trump. ¿Qué verá el electorado para estar convencido que la economía estuvo mejor en su gobierno? La respuesta quizás esté en la inflación, que, aunque parezca haberse detenido, todavía causa estragos en los bolsillos de la clase trabajadora, algo que se nota cada vez que se va de compras a en los supermercados

Algo más: a Trump le beneficia su imagen de fuerza en el gobierno, como si fuerza equivaliese a fortaleza, pero no son precisamente iguales. Un gobierno puede conducirse con fuerza y tener poca fortaleza en la realidad, tan poca que por eso precisamente necesita conducirse con fuerza. ¿Será esa imagen, la de fuerza, la que atrae al electorado americano? ¿Y qué pasa con el gobierno de Biden y Harris que a pesar de tener una economía fuerte lo que proyecta es debilidad? ¿Será porque Trump ha logrado explotar la imagen de un país asediado por una invasión de gentes que vienen del sur continental?

Es muy posible que sea así, y ese parece ser el as bajo la manga en la baraja de póker de Trump. Si hay algo que le beneficia de manera segura es su imagen de fuerza con respecto a la inmigración en general. Una cosa muy extraña: la xenofobia americana hoy parece estar también entre los hispanos, a quienes se podría considerar como parte de los extranjeros en tierra extraña. Es algo que se ve de manera especial en la juventud latina nacida en este país, a la cual aparentemente también le gusta la imagen de fuerza de Trump en inmigración.

¿Y la amenaza de deportaciones masivas y campos de internamiento? Esto no parece pesar tanto entre los jóvenes latinos.